¿Cómo podemos abrir nuestro corazón a los susurros del Espíritu Santo?

2 Nefi 33:1-4
" . . . Existe un modo mas seguro de saber que el de ver con los ojos . . .
"A pesar de las lógicas evidencias de la verdad del evangelio, sólo se puede recibir testimonio de su veracidad por medio del Espíritu.
"¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros?' Esta expresión se aplica tanto a la persona que busca el evangelio de Jesucristo hoy, como a la que lo buscaba en el periodo en que el Señor vivió en esta tierra . . .
"En una revelación manifestada en Doctrina y Convenios, el Señor ha establecido la prueba espiritual para encontrar la verdad:
" 'Pero he aquí, te digo que tienes que estudiarlo en tu mente; entonces has de preguntarme sí esta bien; y si así fuere, causare que arda tu pecho dentro de ti; por lo tanto sentirás que está bien' (D. y C. 9:8).
"Las palabras 'sentirás que esta bien' se refieren a un cálido sentimiento que llega al alma . . . Es un sentimiento único por la paz y gozo que produce, debido a que proviene de Jesucristo. Es este el sentimiento que da un conocimiento mayor y un testimonio más seguro que los que puedan brindar carne y sangre." (Loren C. Dunn, "¿No ardía nuestro corazón?", Liahona, octubre de 1977, pág. 22.)
(13-12) 2 Nefi 33:5-15
Una vez mas encontramos un importante punto de vista en cuanto a aquellos que dedican tanto tiempo y esfuerzo tratando de desacreditar el Libro de Mormón. Muchos misioneros han tenido que enfrentar a personas que sienten enojo por el mensaje de este libro. Aquí Nefi claramente indica en que radica ese enojo, aunque a menudo quienes lo expresan creen que lo hacen en el nombre de Dios y de la verdadera religión.
Al prepararse para dar fin a su relato, Nefi nos explica que la ha alcanzado sentir caridad para con todas las personas. Adviértase también la forma en que Moroni dio termino a su relato con un comentario sobre la caridad. (Véase Eter 12:33-39; Moroni 7:40-48.) También otros profetas, además de Nefi, expresaron el concepto de que los lectores del Libro de Mormón se encontraran con los autores originales, cara a cara, en el gran día del juicio. (Véase Eter 12:38, 39; Moroni 10:27-29.)

Tomado del Manual de Instituto

La barrera a la revelación personal somos nosotros mismos

2 Nefi 32:7-9
"La revelación nos es prometida según nuestra fidelidad; así también, el conocimiento relativo a los misterios y al gobierno de la Iglesia. El Señor oculta aun mucho de lo que revelaría si los hombres de la Iglesia estuvieran preparados para recibirlo. Pero si ellos no viven de acuerdo con las revelaciones que El ha dado, ¿cómo van a tener derecho a recibir mas? La gente de la Iglesia no esta viviendo de acuerdo con los mandamientos que el Señor requiere de ella.
"Nos encontramos, por lo tanto, en posición muy parecida a la de los nefitas cuando Nefi habló de la revelación: 'Y ahora yo, Nefi, no puedo decir más; el Espíritu hace cesar mis palabras, y quedo a solas para lamentar a causa de la incredulidad, y la maldad, y la ignorancia y obstinación de los hombres; porque no quieren buscar conocimiento, ni entender el gran conocimiento, cuando les es dado con claridad, sí, con toda la claridad de la palabra' [2 Nefi 32:7].
"Mormón y Moroni, en el Libro de Mormón, indican otras razones por las que el Señor no da mayor numero de revelaciones a la gente. [Véase 3 Nefi 26:6-12; Eter 4:4-12.]
"No tenemos derecho a reclamar mas revelación cuando rehusamos obedecer lo que el Señor ya ha revelado para nuestra salvación. Sin embargo, las autoridades son dirigidas por revelación, y esto es evidente para todos los que tienen el espíritu de discernimiento. El Señor no ha abandonado a su pueblo, aunque los de su pueblo no siempre han puesto su confianza en El." (Véase Joseph Fielding Smith, Doctrina de Salvación, tomo 1, págs. 268-269.)
Nefi enseñó que el requisito para recibir el bautismo de agua y de fuego es seguir el ejemplo del Hijo de Dios; lo cual quiere decir que debemos intentar ser perfectos como lo es El, mediante el arrepentimiento de nuestros pecados con un corazón sincero, actuando sin hipocresía y sin malicia delante de Dios al hacer convenio de que tomaremos sobre nosotros el nombre de Cristo. Al recibir la ordenanza del bautismo, testificamos de nuestro deseo de hacer todo esto. Luego viene el bautismo de fuego y del Espíritu Santo, por el cual el alma se purifica de los efectos del pecado y del mal, tal como lo comentamos en el Encabezamiento 13-6. Una vez satisfechas todas estas condiciones, la sangre expiatoria de Jesucristo nos limpiará de nuestros pecados.
Pero supongamos que una persona ha llevado a cabo la ordenanza externa del bautismo y, a pesar de ello, nunca ha experimentado el bautismo interior de fuego, o si lo ha sentido, tal vez haya perdido, por negligencia, la compañía del Espíritu Santo. ¿Que tiene que hacer? Nuevamente Nefi nos da la clave: la oración. Las claves del poder espiritual son la oración sincera, suplicante, anhelosa, intensa y el vivir en conformidad con esa oración. Fue esta clase de oración la que permitió que Enós recibiera la remisión de sus pecados (véase Enós 1-12), y puede hacer lo mismo por cualquier persona. Al profeta José Smith, el Señor le mandó: "Ora siempre para que salgas triunfante; si, para que puedas vencer a Satanás" (D. y C. 10:5). El poeta Edwin Markham expresó la importancia de la oración constante con las siguientes palabras:
"El constructor que por vez primera puso un puente sobre el desfiladero del Niágara, antes de colgar su cable, de una orilla a la otra, hizo volar sobre la hondonada su venturosa cometa, arrastrando un hilo delgado para que manos
ocultas lo tomaran desde la roca lejana, y tiraran así una cuerda mayor, luego otra mas gruesa; hasta que al fin a través del abismo colgó el cable, ¡y luego el poderoso puente por el aire!
"En igual forma enviamos nuestro pequeño pensamiento a través del vacío, hasta las manos extendidas de Dios, proyectamos nuestro amor y fe para vencer el abismo, idea tras idea hasta que la pequeña cuerda ha crecido y es una cadena que nada puede romper, y nos encontramos anclados con el infinito!"

David 0. McKay

Para ser más espiritual

2 Nefi 32:1-6
El punto que Nefi expone aquí es muy significativo. A menudo se oye a los miembros de la Iglesia expresar preocupación porque sienten una falta de poder espiritual en su vida. Se preguntan: "¿Qué puedo hacer para ser más espiritual?" Adviértase el razonamiento de Nefi. El indica que si una persona realmente ha entrado por la senda del bautismo, habrá recibido el Espíritu Santo; por lo tanto, mediante Su poder, recibirá las palabras de Cristo y podrá hablar con lengua de ángeles. Las palabras de Cristo le dirán todo lo que debe hacer. (Véanse los vers. 3 y 5.) Lo que Nefi parece querer expresar, entonces, es que si una persona aun se siente insegura en cuanto a que hacer para sentir en mayor grado la compañía del Espíritu Santo, es porque no ha comprendido plenamente los principios que él (Nefi) acababa de explicar. El recalca nuevamente que si verdaderamente se ha entrado en la senda (por medio del bautismo de agua y de fuego), el Espíritu Santo mostrará "todas las cosas" que se deben hacer (vers. 5). Si alguien no puede entender eso, es porque no pide entendimiento (vers. 4).
Nefi, naturalmente, no esta indicando que nunca es necesario sopesar las cosas en la mente, estudiar y orar y luego seguir adelante basándonos en nuestro propio juicio. El mismo fue " . . . guiado por el Espíritu, sin saber de antemano lo que tendría que hacer" (1 Nefi 4:6). El Señor no necesariamente toma al individuo de la mano y lo guía paso a paso por la vida. Tal como dijo el presidente Joseph F. Smith:
"Si un hombre se bautiza y se le confiere el santo sacerdocio, y es llamado para efectuar deberes relacionados con dicho sacerdocio, no es necesario que siempre este presente el Espíritu Santo con él en persona al estar cumpliendo con su deber, pero todo acto justo que efectúe . . . estará en vigor y será reconocido por Dios, y cuanto mayor sea la porción del espíritu de Dios que lo acompañe en su ministerio, tanto mejor para el, y aquellos a quienes ministre no sufrirán ninguna pérdida.
"Por tanto, la presentación o 'don' del Espíritu Santo sencillamente le confiere a un hombre el derecho de recibir en cualquier ocasión, cuando sea digno de ello y lo desee, el poder y la luz de verdad del Espíritu Santo, aunque con frecuencia podrá verse limitado a su propio espíritu y criterio." (Doctrina del Evangelio, pág. 58; cursiva agregada.)
En el contexto de lo que Nefi expresa, su declaración de que el Espíritu Santo mostrara "todas las cosas" que debemos hacer (vers. 5) se refiere a todo lo necesario para nuestra salvación.

Tomado del Manual de Instituto

¿Qué significa seguir adelante con firmeza en Cristo y deleitarse en su palabra?

2 Nefi 31:20, 21
La frase seguir adelante parece indicar ir adelante con entera dedicación a lo largo de la senda que lleva a la perfección, a pesar de la adversidad o las distracciones. Una frase parecida se utilizó en la visión de Lehi para describir a los que se aferraban a la barra de hierro. Quienes continuaron fieles hasta participar del fruto del árbol fueron los que siguieron adelante a través del vapor de tinieblas. (Véase 1 Nefi 8:24.) La firmeza en Cristo connota una determinación invariable de seguirlo. Deleitarse en la palabra de Cristo expresa la idea de recibir fuerza y alimento de las enseñanzas y del espíritu de Cristo. La misma idea se encuentra en el simbolismo de la Santa Cena, y el Señor sugiere un concepto similar en Doctrina y Convenios al decir " . . . atesorad constantemente en vuestras mentes las palabras de vida" (D. y C. 84:85). También a los nefitas les dijo que quienes tuvieran hambre y sed de justicia serian saciados con el Espíritu Santo.

Tomado del Manual de Instituto

¿Qué es "el bautismo de fuego"?

2 Nefi 31:13-17
En las Escrituras se mencionan dos bautismos. (Véase 3 Nefi 12:1.) Uno es el bautismo de agua, que puede efectuarse mediante las llaves del Sacerdocio Aarónico, y el otro es el bautismo de fuego, o del Espíritu Santo, que se lleva a cabo por medio de las llaves del Sacerdocio de Melquisedec. Hablando de este bautismo de fuego, el élder Bruce R. McConkie explicó lo siguiente:
"Mediante el poder del Espíritu Santo —quien es el Santificador (3 Nefi 27:19-21)—la escoria, la iniquidad, la carnalidad, la sensualidad y todo mal se consume en el alma penitente, como si fuera por fuego; la persona purificada se torna literalmente en una nueva criatura del Espíritu Santo. (Mosiah 27:24-26.) Nace de nuevo.
"El bautismo de fuego no es algo adicional a la recepción del Espíritu Santo; mas bien es el uso del mismo don que se otorga mediante la imposición de manos cuando recibimos el bautismo. 'La remisión de los pecados', dice el Señor, viene ' . . . por el bautismo y por fuego, sí, el Espíritu Santo' (D. y C. 19:31; 2 Nefi 31:17). Los que reciben el bautismo de fuego se encuentran ' . . . llenos como de fuego' (Helamán 5:45)." (Mormon Doctrine, pág. 73 )
Basándonos en el versículo 17 y en las declaraciones del élder McConkie, es evidente que el Espíritu Santo es el agente purificador en el proceso del arrepentimiento. Esta purificación se hace posible mediante la sangre de Cristo que se derramó por el pecado. Pero el agente mediante el cual ocurre es el Espíritu Santo. (Véase 3 Nefi 27:20; Moroni 6:4; Alma 13:12.)

Tomado del Manual de Instituto

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