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¿Qué significa la expresión "potente cambio . . . en nuestros corazones"?

Mosíah 5:2
Teniendo presente el concepto de que el corazón es el centro del ser. el presidente Joseph F. Smith (años antes de ser apartado como sexto presidente de la Iglesia) explicó el poderoso cambio que menciona Benjamin.
"¡Qué condición tan gloriosa fue esta! Una condición en que el Señor Dios Omnipotente, por el poder de su Espíritu, había efectuado un cambio grande en el corazón de aquel pueblo, que dejó de sentir el deseo de hacer el mal, y se sintió lleno de un deseo ferviente de hacer aquello que era bueno. Este fue ciertamente un gran cambio, y es precisamente ese cambio el que llega en la actualidad a cada hijo de Dios que se arrepiente de sus pecados, que se humilla ante el Señor, y que busca el perdón y la remisión de sus pecados por medio del bautismo por inmersión por alguien con la autoridad para administrar esta sagrada ordenanza del evangelio de Jesucristo . . . Hablo de la influencia y el poder del Espíritu Santo que experimente cuando fui bautizado para la remisión de mis pecados. El sentimiento que me sobrevino fue de una paz pura, de amor y de luz. Sentí en mi alma que si había pecado, y ciertamente no estaba exento del pecado, se me había perdonado; que verdaderamente se me había limpiado del pecado; mi corazón se sintió conmovido y sentí que no podría lastimar ni al insecto más insignificante bajo mis pies. Sentí como si quisiera hacer el bien en todas partes y a todos y en todo. Sentí una renovación de vida, una renovación del deseo de hacer lo que es correcto. No hubo una partícula de deseo inicuo en mi alma. Es verdad que apenas era un jovencito cuando fui bautizado; pero esa fue la influencia que experimente, y sé que la recibí de Dios, y fue y siempre ha sido un testimonio viviente para mí de mi aceptación por parte del Señor."

Tomado del Manual de Instituto

¿Cómo podemos comunicarnos mis eficazmente con Dios?

Enós 1
"1. Debemos orar frecuentemente. Deberíamos estar a solas con nuestro Padre Celestial por lo menos dos o tres veces por día: ' . . . tanto en la mañana, como al mediodía y en la tarde', como lo sugieren las Escrituras (Alma 34:21). También se nos dice que debemos orar siempre (véase 2 Nefi 32:9; D. y C. 88:126). Esto significa que nuestro corazón debe estar rebosante y entregado en oración a nuestro Padre continuamente (véase Alma 34:27).
"2. Debemos encontrar un lugar apropiado para meditar y orar. Se nos amonesta a que lo hagamos en nuestros aposentos, en nuestros sitios secretos y en nuestros yermos (Alma 34:26). O sea, debemos estar libres de toda distracción, y estar en secreto (3 Nefi 13:5-6).
"3. Debemos prepararnos para la oración. Si no sentimos el deseo de orar, es entonces cuando debemos hacerlo hasta que nos sintamos dispuestos. Debemos ser humildes (D. y C. 112:10), debemos suplicar perdón y clemencia (Alma 34:17-18), y perdonar a todo el que nos haya ofendido (Marcos 11:25). Aun así, las Escrituras nos advierten que nuestras oraciones serán vanas si despreciamos al indigente y al desnudo, y no visitamos al enfermo y afligido, si no damos de nuestros bienes (Alma 34:28).
"4. Nuestras oraciones deben ser significativas y apropiadas. No debemos usar las mismas frases. Cualquiera de nosotros se molestaría si un amigo le repitiera todos los días las mismas palabras, demostrara que la conversación le resulta un fastidio, y diera la impresión de que esta deseando terminarla para encender el televisor y olvidarse de nosotros.

"En todas nuestras oraciones debemos usar un lenguaje refinado similar al que se usa en las Escrituras, hablándole de "tú" a Dios y evitando las expresiones vulgares. En esa forma demostramos mayor respeto por El.
"¿Que debemos pedir en nuestras oraciones? Debemos orar sobre la obra que realizamos contra el poder de nuestros enemigos y del diablo, pedir por nuestro bienestar y por el de todos los que nos rodean (Alma 34:20-27). Debemos pedir consejo al Señor acerca de todas nuestras decisiones y actividades (Alma 37:36-37). Debemos ser agradecidos y dar las gracias por todo lo que tenemos (D. y C. 59:21), y debemos reconocer la mano del Señor en todas las cosas. La ingratitud es uno de nuestros peores pecados . . .
"Debemos suplicar por aquello que necesitamos, cuidando de no pedir lo que pueda perjudicarnos (Santiago 4:3). Debemos pedir fortaleza para solucionar nuestros problemas (Alma 31:31-33). También debemos pedir inspiración y bienestar para el Presidente de la Iglesia y las Autoridades Generales, el presidente de la estaca, el obispo, el presidente del quórum que nos corresponde, nuestros maestros orientadores, nuestros familiares y los lideres cívicos. Se podría seguir haciendo sugerencias, pero con la ayuda del Espíritu Santo sabremos por que cosas debemos orar (Romanos 8:26).
"5. Después de haber elevado nuestra petición, tenemos la responsabilidad de hacer nuestra parte para que se cumpla lo que pedimos. Debemos escuchar, porque quizás el Señor quiera aconsejarnos mientras todavía estemos de rodillas. El presidente David O. McKay dijo: 'La sinceridad en la oración implica que cuando pedimos una virtud o una bendición estamos dispuestos a esforzarnos por lograr la bendición y cultivar la virtud'.

Ezra Taft Benson

¿Cómo podemos abrir nuestro corazón a los susurros del Espíritu Santo?

2 Nefi 33:1-4
" . . . Existe un modo mas seguro de saber que el de ver con los ojos . . .
"A pesar de las lógicas evidencias de la verdad del evangelio, sólo se puede recibir testimonio de su veracidad por medio del Espíritu.
"¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros?' Esta expresión se aplica tanto a la persona que busca el evangelio de Jesucristo hoy, como a la que lo buscaba en el periodo en que el Señor vivió en esta tierra . . .
"En una revelación manifestada en Doctrina y Convenios, el Señor ha establecido la prueba espiritual para encontrar la verdad:
" 'Pero he aquí, te digo que tienes que estudiarlo en tu mente; entonces has de preguntarme sí esta bien; y si así fuere, causare que arda tu pecho dentro de ti; por lo tanto sentirás que está bien' (D. y C. 9:8).
"Las palabras 'sentirás que esta bien' se refieren a un cálido sentimiento que llega al alma . . . Es un sentimiento único por la paz y gozo que produce, debido a que proviene de Jesucristo. Es este el sentimiento que da un conocimiento mayor y un testimonio más seguro que los que puedan brindar carne y sangre." (Loren C. Dunn, "¿No ardía nuestro corazón?", Liahona, octubre de 1977, pág. 22.)
(13-12) 2 Nefi 33:5-15
Una vez mas encontramos un importante punto de vista en cuanto a aquellos que dedican tanto tiempo y esfuerzo tratando de desacreditar el Libro de Mormón. Muchos misioneros han tenido que enfrentar a personas que sienten enojo por el mensaje de este libro. Aquí Nefi claramente indica en que radica ese enojo, aunque a menudo quienes lo expresan creen que lo hacen en el nombre de Dios y de la verdadera religión.
Al prepararse para dar fin a su relato, Nefi nos explica que la ha alcanzado sentir caridad para con todas las personas. Adviértase también la forma en que Moroni dio termino a su relato con un comentario sobre la caridad. (Véase Eter 12:33-39; Moroni 7:40-48.) También otros profetas, además de Nefi, expresaron el concepto de que los lectores del Libro de Mormón se encontraran con los autores originales, cara a cara, en el gran día del juicio. (Véase Eter 12:38, 39; Moroni 10:27-29.)

Tomado del Manual de Instituto

La barrera a la revelación personal somos nosotros mismos

2 Nefi 32:7-9
"La revelación nos es prometida según nuestra fidelidad; así también, el conocimiento relativo a los misterios y al gobierno de la Iglesia. El Señor oculta aun mucho de lo que revelaría si los hombres de la Iglesia estuvieran preparados para recibirlo. Pero si ellos no viven de acuerdo con las revelaciones que El ha dado, ¿cómo van a tener derecho a recibir mas? La gente de la Iglesia no esta viviendo de acuerdo con los mandamientos que el Señor requiere de ella.
"Nos encontramos, por lo tanto, en posición muy parecida a la de los nefitas cuando Nefi habló de la revelación: 'Y ahora yo, Nefi, no puedo decir más; el Espíritu hace cesar mis palabras, y quedo a solas para lamentar a causa de la incredulidad, y la maldad, y la ignorancia y obstinación de los hombres; porque no quieren buscar conocimiento, ni entender el gran conocimiento, cuando les es dado con claridad, sí, con toda la claridad de la palabra' [2 Nefi 32:7].
"Mormón y Moroni, en el Libro de Mormón, indican otras razones por las que el Señor no da mayor numero de revelaciones a la gente. [Véase 3 Nefi 26:6-12; Eter 4:4-12.]
"No tenemos derecho a reclamar mas revelación cuando rehusamos obedecer lo que el Señor ya ha revelado para nuestra salvación. Sin embargo, las autoridades son dirigidas por revelación, y esto es evidente para todos los que tienen el espíritu de discernimiento. El Señor no ha abandonado a su pueblo, aunque los de su pueblo no siempre han puesto su confianza en El." (Véase Joseph Fielding Smith, Doctrina de Salvación, tomo 1, págs. 268-269.)
Nefi enseñó que el requisito para recibir el bautismo de agua y de fuego es seguir el ejemplo del Hijo de Dios; lo cual quiere decir que debemos intentar ser perfectos como lo es El, mediante el arrepentimiento de nuestros pecados con un corazón sincero, actuando sin hipocresía y sin malicia delante de Dios al hacer convenio de que tomaremos sobre nosotros el nombre de Cristo. Al recibir la ordenanza del bautismo, testificamos de nuestro deseo de hacer todo esto. Luego viene el bautismo de fuego y del Espíritu Santo, por el cual el alma se purifica de los efectos del pecado y del mal, tal como lo comentamos en el Encabezamiento 13-6. Una vez satisfechas todas estas condiciones, la sangre expiatoria de Jesucristo nos limpiará de nuestros pecados.
Pero supongamos que una persona ha llevado a cabo la ordenanza externa del bautismo y, a pesar de ello, nunca ha experimentado el bautismo interior de fuego, o si lo ha sentido, tal vez haya perdido, por negligencia, la compañía del Espíritu Santo. ¿Que tiene que hacer? Nuevamente Nefi nos da la clave: la oración. Las claves del poder espiritual son la oración sincera, suplicante, anhelosa, intensa y el vivir en conformidad con esa oración. Fue esta clase de oración la que permitió que Enós recibiera la remisión de sus pecados (véase Enós 1-12), y puede hacer lo mismo por cualquier persona. Al profeta José Smith, el Señor le mandó: "Ora siempre para que salgas triunfante; si, para que puedas vencer a Satanás" (D. y C. 10:5). El poeta Edwin Markham expresó la importancia de la oración constante con las siguientes palabras:
"El constructor que por vez primera puso un puente sobre el desfiladero del Niágara, antes de colgar su cable, de una orilla a la otra, hizo volar sobre la hondonada su venturosa cometa, arrastrando un hilo delgado para que manos
ocultas lo tomaran desde la roca lejana, y tiraran así una cuerda mayor, luego otra mas gruesa; hasta que al fin a través del abismo colgó el cable, ¡y luego el poderoso puente por el aire!
"En igual forma enviamos nuestro pequeño pensamiento a través del vacío, hasta las manos extendidas de Dios, proyectamos nuestro amor y fe para vencer el abismo, idea tras idea hasta que la pequeña cuerda ha crecido y es una cadena que nada puede romper, y nos encontramos anclados con el infinito!"

David 0. McKay

Para ser más espiritual

2 Nefi 32:1-6
El punto que Nefi expone aquí es muy significativo. A menudo se oye a los miembros de la Iglesia expresar preocupación porque sienten una falta de poder espiritual en su vida. Se preguntan: "¿Qué puedo hacer para ser más espiritual?" Adviértase el razonamiento de Nefi. El indica que si una persona realmente ha entrado por la senda del bautismo, habrá recibido el Espíritu Santo; por lo tanto, mediante Su poder, recibirá las palabras de Cristo y podrá hablar con lengua de ángeles. Las palabras de Cristo le dirán todo lo que debe hacer. (Véanse los vers. 3 y 5.) Lo que Nefi parece querer expresar, entonces, es que si una persona aun se siente insegura en cuanto a que hacer para sentir en mayor grado la compañía del Espíritu Santo, es porque no ha comprendido plenamente los principios que él (Nefi) acababa de explicar. El recalca nuevamente que si verdaderamente se ha entrado en la senda (por medio del bautismo de agua y de fuego), el Espíritu Santo mostrará "todas las cosas" que se deben hacer (vers. 5). Si alguien no puede entender eso, es porque no pide entendimiento (vers. 4).
Nefi, naturalmente, no esta indicando que nunca es necesario sopesar las cosas en la mente, estudiar y orar y luego seguir adelante basándonos en nuestro propio juicio. El mismo fue " . . . guiado por el Espíritu, sin saber de antemano lo que tendría que hacer" (1 Nefi 4:6). El Señor no necesariamente toma al individuo de la mano y lo guía paso a paso por la vida. Tal como dijo el presidente Joseph F. Smith:
"Si un hombre se bautiza y se le confiere el santo sacerdocio, y es llamado para efectuar deberes relacionados con dicho sacerdocio, no es necesario que siempre este presente el Espíritu Santo con él en persona al estar cumpliendo con su deber, pero todo acto justo que efectúe . . . estará en vigor y será reconocido por Dios, y cuanto mayor sea la porción del espíritu de Dios que lo acompañe en su ministerio, tanto mejor para el, y aquellos a quienes ministre no sufrirán ninguna pérdida.
"Por tanto, la presentación o 'don' del Espíritu Santo sencillamente le confiere a un hombre el derecho de recibir en cualquier ocasión, cuando sea digno de ello y lo desee, el poder y la luz de verdad del Espíritu Santo, aunque con frecuencia podrá verse limitado a su propio espíritu y criterio." (Doctrina del Evangelio, pág. 58; cursiva agregada.)
En el contexto de lo que Nefi expresa, su declaración de que el Espíritu Santo mostrara "todas las cosas" que debemos hacer (vers. 5) se refiere a todo lo necesario para nuestra salvación.

Tomado del Manual de Instituto

¿Qué es "el bautismo de fuego"?

2 Nefi 31:13-17
En las Escrituras se mencionan dos bautismos. (Véase 3 Nefi 12:1.) Uno es el bautismo de agua, que puede efectuarse mediante las llaves del Sacerdocio Aarónico, y el otro es el bautismo de fuego, o del Espíritu Santo, que se lleva a cabo por medio de las llaves del Sacerdocio de Melquisedec. Hablando de este bautismo de fuego, el élder Bruce R. McConkie explicó lo siguiente:
"Mediante el poder del Espíritu Santo —quien es el Santificador (3 Nefi 27:19-21)—la escoria, la iniquidad, la carnalidad, la sensualidad y todo mal se consume en el alma penitente, como si fuera por fuego; la persona purificada se torna literalmente en una nueva criatura del Espíritu Santo. (Mosiah 27:24-26.) Nace de nuevo.
"El bautismo de fuego no es algo adicional a la recepción del Espíritu Santo; mas bien es el uso del mismo don que se otorga mediante la imposición de manos cuando recibimos el bautismo. 'La remisión de los pecados', dice el Señor, viene ' . . . por el bautismo y por fuego, sí, el Espíritu Santo' (D. y C. 19:31; 2 Nefi 31:17). Los que reciben el bautismo de fuego se encuentran ' . . . llenos como de fuego' (Helamán 5:45)." (Mormon Doctrine, pág. 73 )
Basándonos en el versículo 17 y en las declaraciones del élder McConkie, es evidente que el Espíritu Santo es el agente purificador en el proceso del arrepentimiento. Esta purificación se hace posible mediante la sangre de Cristo que se derramó por el pecado. Pero el agente mediante el cual ocurre es el Espíritu Santo. (Véase 3 Nefi 27:20; Moroni 6:4; Alma 13:12.)

Tomado del Manual de Instituto

¿Cómo nos ayudará el Don del Espíritu Santo a llegar a ser como Cristo?

2 Nefi 31:12
"Un ser inteligente, a la imagen de Dios, posee todo órgano, atributo, sentido, compasión y afecto que posee Dios mismo.
"Pero el hombre posee todo eso en su estado rudimentario, en un sentido subordinado; o en otras palabras, esos atributos se encuentran en estado embrionario y se desarrollaran poco a poco. Se asemejan a un capullo . . . que gradualmente se desarrolla y florece, y luego, mediante el progreso, produce el fruto maduro de su propia especie.
"El don del Espíritu Santo se adapta a todos esos órganos o atributos. Vivifica todas las facultades intelectuales; aumenta, agranda, expande y purifica todas las pasiones y afectos naturales; y los adapta, mediante el don de la sabiduría, a su uso legitimo. Inspira, desarrolla, cultiva y madura todos los sentimientos nobles, los gozos, los gustos, los sentimientos y afectos filiales de nuestra naturaleza. Inspira la virtud, la bondad, la amabilidad, la ternura, la gentileza y la caridad. Desarrolla la belleza de la persona, de su forma y de sus rasgos. Contribuye a la salud, al vigor, al ánimo y a la sociabilidad del hombre. Vigoriza todas sus facultades físicas e intelectuales. Fortalece y da tonicidad a los nervios. En resumen, es, por así decirlo, la medula del hueso, el gozo del corazón, la luz de los ojos, la música de los oídos y la vida de todo el ser."

Parley P. Pratt

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